El
Departamento
de Empresa Informativa
Charo Sádaba
Como
muchas de las buenas iniciativas, el Departamento
de Empresa Informativa y Estructura de la Información
parece tener un origen casual: a mediados de los años
70, coincidiendo con la vuelta del profesor Alfonso Nieto,
ya catedrático, a la Universidad, la Facultad comenzaba
la necesaria organización por departamentos. De
todas, había dos asignaturas que quedaban descolgadas
y que acabaron configurando un departamento peculiar, destinado
a aglutinar todos los aspectos económicos y estructurales
relacionados con los medios de comunicación.
En los
primeros años, Alfonso Nieto y Miguel Urabayen
trabajaron en este Departamento al que pronto se sumó Paco
Iglesias y, poco a poco, otros doctorandos, como Alberto
Díaz Mancisidor, que se fue a Estados Unidos con
la encomienda de estudiar algo que comenzaba a tener cierto
interés en aquel país: la frecuencia modulada.
Paco y Alberto, que obtuvieron sus cátedras en Madrid
y Bilbao, han muerto ya, aún jóvenes.
Pero
volviendo los ojos a los comienzos de lo que hoy es un
gran departamento, con gran proyección internacional,
líneas de investigación consolidadas e investigadores
de reconocido prestigio, no está de más apuntar
un par de referencias a aquellos años.
La primera
tiene que ver con la localización estratégica
del departamento: en el límite del llamado bunker,
como llamábamos a la parte de la antigua biblioteca
a la que sólo accedían, de ordinario, profesores,
investigadores y doctorandos, justo frente al mostrador
de control de acceso y préstamo. Esta ubicación
permitía acceder a, y manejar, los fondos bibliográficos
sin necesidad de pasar por el control: la puerta del despacho
de don Alfonso servía de atajo y convirtió al
departamento en una especie de anexo de lo que entonces
llamábamos Departamento L, la sección de
la biblioteca en la que se encontraban todos los libros
relacionados con los estudios de la comunicación.
La
segunda referencia es una anécdota, que tiene
un tono, o más bien diría un aroma, algo
diferente: don Alfonso recibió un día, de
parte de su madre, un queso de Cabrales. Como desprendía
un penetrante olor, Mercedes Moreno, primera secretaria
del departamento, optó por dejarlo fuera en la repisa
de la ventana. El día pasó y todo el mundo
se marchó a casa sin recordar que el queso estaba
tomando el aire. Esa noche, don Alfonso recibió una
llamada preocupada desde el campus: el servicio de seguridad
había detectado un paquete extraño en la
ventana de su despacho. Y al acercarse constataron que
el paquete despedía un olor penetrante y desagradable:
aunque el queso de Cabrales no está catalogado como
arma, ni siquiera química, todo quedó en
un susto y en una buena historia para contar.
El Departamento
de Empresa Informativa no se explica, ni en su pasado,
ni en su presente, sin la figura de don Alfonso. No sólo porque disfrutamos de muchos objetos
que pertenecieron a sus padres y que hoy adornan nuestras
paredes y nuestros despachos; sino por su curiosidad insaciable,
su amor a la investigación, su constante empuje
por abrir nuevas líneas en ella, su interés
por establecer lazos de colaboración con los países
más curiosos y lejanos; y, sobre todo, por su calidad
y calidez humana… Ahí están los pilares
de un departamento que hoy tiene un futuro prometedor por
delante.
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Charo Sádaba [csadaba@unav.es]
es directora del Departamento
de Empresa Informativa de la Universidad de Navarra. |
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Las
asignaturas de Empresa Informativa y Estructura de
la Información fueron su germen |
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El
Departamento invita habitualmente a directivos
de empresas de comunicación nacionales e internacionales
para mantener encuentros de trabajo con profesores
y alumnos. |
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